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Fueron los naguales, Palmerolo,
los que juntaron poesía
y resistencia.
Es un linaje de esferas,
un tinte de luz
que sólo es posible
cuando una nación se libera.
En el relieve del arcoíris
pastamos con apariencia
de cristal,
y somos apenas rocío sobre la grama.
Nacemos, Palmerolo,
en esta resistencia
donde todos ponemos el cuerpo
y le hacemos lomo
a la cruz a cuestas
para alcanzar la resurrección.
Somos resucitados, borriquillo,
en la sangre de los mártires.
Somos la cara
y la ceniza de la fogata
que le da huellas
al nuevo amanecer.
Somos Todos,
Todas,
en la matria,
en la mata y la flor,
y en el racimo de la esperanza
de la patria
de las más hondas raíces.
106 días de resistencia
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